Como todos sabemos, los productos ecológicos son aquellos productos naturales que se producen sin la utilización de productos químicos. Normalmente, con esta denominación encontramos productos agrícolas, cárnicos, pan y pastelería, leche, huevos, etc., siempre elaborados por métodos naturales que permiten la conservación y protección del medioambiente. Los métodos de producción están regulados por normativas de la UE.
Actualmente, existe un importante sector económico detrás de la producción y comercialización de los productos ecológicos, lo que representa una nueva oportunidad para el sector agroalimentario. Concretamente, Andalucía es pionera en España y la provincia de Córdoba dedica al cultivo ecológico unas 90.000 hectáreas, la mayoría de ellas al olivar. Según las cuentas del sector, la agricultura ecológica se mantiene estable frente a la crisis.
Pero, al margen de las grandes estructuras, existe otra realidad. Queda lejos el tiempo de la economía de subsistencia cuando muchas familias solían disponer de patios, corrales o un pequeño solar donde cultivar algunas hortalizas y criar las gallinas, pavos, cerdos, y hasta la cabra que permitían un abastecimiento básico de alimentos. Pero hoy, aún sigue existiendo multitud de pequeños huertos y corrales cultivados, digamos, por afición o pasatiempo, que dan una producción excedentaria para el consumo normal de una familia y que acaba siendo objeto de mermeladas, conservas, congelados o de regalo a vecinos y familiares. Porque cuando llega el momento de la recolección son muchos los tomates, patatas, frutas y hortalizas en general lo que da el huertecito en cuestión al punto de no saber ya dónde se van a echar.
De estos productos que, por su calidad se podrían catalogar como productos gourmet, creo que también podríamos beneficiarnos el resto de los vecinos y, a la vez, los “productores” podrían sacar un pequeño beneficio tanto económico como a nivel de satisfacción personal. La vía para ello podría ser concertar un día y lugar (¿el del mercadillo? ) en el que la ¿Asociación de hortelanos y criadores aficionados? nos ofrecieran sus productos bien por dinero o intercambiados por otros bienes o favores. Una asociación más de las muchas que enriquecen nuestro pueblo. Desconozco si la iniciativa ya existe en otro lugar, cosa que no me extrañaría, pero pienso que es factible y beneficiosa para todos. Las cuestiones técnicas y otras minucias por el estilo tendrían fácil solución contando con la buena disposición del gobierno municipal, siempre abierto a la dinamización de la comunidad.
Es invierno, tiempo de siembra y, por tanto, el momento propicio para dejar esta idea y esperar que fructifique a lo largo del año.
Francisco Flores



