"… traígame dos testigos"‏

                                                       

 Rafael Espino Navarro 

Hace ya casi 76 años, el día 25 de agosto de 1936, serían asesinados en la localidad cordobesa de Cabra (Córdoba) FRANCISCO GÓMEZ BARRANCO, casado, de 59 años de edad (ferroviario de profesión) y su hijo MIGUEL GÓMEZ ROJAS, soltero, de 25 años, (estudiante de periodismo) junto a otras quince personas más, como consecuencia de la sinrazón y la barbarie que las nuevas autoridades surgidas del cruento golpe de estado ocurrido el 18 de julio de ese mismo año, desataron en todas las poblaciones caídas bajo su mando. 

Francisco Gómez Barranco, por su profesión de ferroviario vivía en Sevilla, así como toda su familia. Tras los acontecimientos producidos en julio de ese año y tal y como transcurrían los primeros días violentos en Sevilla , Francisco tomará la decisión de marchar a su pueblo natal, donde según el pensaba “… todos eran conocidos y nada peligroso podría pasar.” Su hijo Miguel se reuniría con la familia en Cabra algunos días más tarde. 

Ninguno de los dos militaba en ningún partido político ni sindicato obrero. El único “crimen” cometido por Francisco para ser detenido en su localidad natal fue leer la prensa en reunión de algunos amigos analfabetos a los cuales informaba de los acontecimientos sucedidos en la provincia durante los primeros días del golpe militar. El de Miguel, encontrarse junto a su padre el día que los detuvieron. 

Detenidos, maniatados y encarcelados, fueron vilmente asesinados, sin acusación ni juicio previo. Sin defensa legal. Fusilados. 

Sus cuerpos fueron ocultados en una fosa común junto a sus compañeros de infortunio. Su defunción jamás de práctico, ni se realizó inscripción alguna en el registro civil correspondiente de su muerte. Simplemente, desaparecieron de un día para otro como si jamás hubiesen existido. 

Fueron otro padre y otro hijo más de los cientos de miles de familias masacradas y exterminadas física y documentalmente en unos hechos que hoy todavía después del tiempo transcurrido nos siguen produciendo dolor y vergüenza. Las detenciones ilegales, las violaciones de los derechos humanos, las torturas, los asesinatos y las desapariciones fueron la práctica utilizada para imponer en todos y cada uno

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