Autor: Antonio Maestre Ballesteros
CALLE SAN ROQUE
No podemos precisar su cronología exacta, aunque los datos hallados nos remiten a las décadas postreras del siglo XV y primeras del XVI, años coincidentes con la construcción del horno de pan al que ha estado vinculada a lo largo de la historia. La documentación consultada permite valorar como hipótesis deductiva que el primitivo horno correspondió al existente, en el siglo XVI, en la frontera de la calle Cerrillo con el Moralejo, que aparece ya registrado en el citado siglo como Horno del Moralejo:
En la calle del Cerrillo en la vuelta de la calle de la Señora de la Coronada que es de la esquina de la calle que alude a la casa del cerrajero, hasta la esquina del horno del Moralejo[1]…..”
Entre los edificios que condicionaron la apertura o inicio del trazado de esta calle se encuentra la primitiva ermita de San Roque, cuya construcción debió de iniciarse en la segunda mitad del siglo citado. La alineación definitiva del tramo que abarca desde el Moralejo hasta la callela Matase conformó, en su acera izquierda, con la pared lateral del convento Carmelita tras su construcción en 1671:
La del Cerrillo cuya carrera es la misma que hoy toma, con la diferencia de comunicarse con la anterior (Moralejo), por una anchura que hoy ocupa el convento de las Descalzas, a la cual también desembocaba la de San Roque, cuya ermita le daba principio[2].
Datos fidedignos manifiestan que en 1692 se había construido ya un horno nuevo en sustitución del primitivo nombrado del Moralejo. Aunque la documentación manejada no determina ningún nombre propio para el nuevo, consideramos que se le asignó el de Horno San Roque, nomenclatura que derivó de la proximidad geográfica con la antigua ermita del Santo, derruida en 1671 para levantar la actual iglesia y convento.
Desconocemos si por ese tiempo la calle se prolongaba hasta el Llanete de Manuel López, tal como hoy lo hace. Es importante señalar, al respecto, que desde la intercesión de las calles Mata y Molinos, la calzada de la calle San Roque se estrechaba considerablemente, indicándonos la probabilidad de que el trazado total de la misma se desarrollase en dos periodos distintos.
En el Catastro de Ensenada se hallan varias referencias documentales -dentro del epígrafe dedicado a la calle Cerrillo-, que señalan que ya existía la calle San Roque, también nombrada como Horno San Roque, denominación por la que aún la conocen las personas de mayor edad.
Francisco Rodríguez tiene la mitad de una casa en la calle Cerrillo de esta villa indivisa con otra mitad que goza doña Catalina del Valle, vecina de ella, que confronta con las paredes del horno del pan coser del Duque de Medinaceli, que tiene su puerta a la calle San Roque, por una parte y por la otra con don Bartolomé de Vida[3].
Catalina del Valle tiene la mitad de una casa en la calle Cerrillo de esta villa indivisa con otra mitad que goza Francisco Rodríguez vecino de ella, que confronta con la de don Bartolomé de Vida por una parte, y por la otra hace esquina a la calle Horno de San Roque, se compone de alto y bajo….[4]
El primer registro en los padrones de habitantes que cita expresamente al Horno San Roque aparece en 1819. Según este apunte se situaba en el último edificio de la calle Cerrillo y estaba habitado por la familia de Tiburcio Albas y Manuela Rodríguez[5]. Tan solo dos años después se recoge en esta calle dos edificios: el primero habitado por María Moreno, viuda de 64 años con el oficio de tabernera, lo que induce a pensar que pudo existir un establecimiento de venta de bebidas, y el segundo por Tiburcio Albas, de profesión hornero, dato que acredita que la casa acogía al denominado, en el padrón de 1819, como Horno de San Roque[6].
En años posteriores tan solo residió en la calle la familia que vivía en el horno. En 1826 aparece como hornero Enrique Jumarat[7]; en 1837 Miguel Alhama, quien mantuvo el oficio durante varias décadas[8]. En 1850 se registraron dos edificios en la ya denominada calleja de San Roque: el horno, y el molino de Josefa Lopera[9]. En 1859 se apuntaron como vecinos Bernardo Gómez, hacendado, y el hornero Juan Miguel Alhama, hijo del también hornero Miguel Alhama. A principios de la década de 1870 se contabilizaron un total de quince vecinos que habitaban tres edificios diferentes: en la casa número 1 residía Lorenzo del Pino, en la número 2 la familia de Miguel León Fernández, y en una casa sin numerar que correspondía al horno, Manuel Jiménez Aguilar, de profesión hornero[10]. En las últimas décadas del siglo el horno lo regentó Pedro Soto Expósito.
A partir de 1910 se numeran tres edificios con los siguientes propietarios: el número 1 pertenecía a los hermanos José María y Francisco Toro González, en el 2 se ubicaba el horno, propiedad de Antonia Prieto Aguilar, y un tercer edificio, sin numerar, propiedad de Rafael Calvo-Rubio Cámara[11]. Con toda probabilidad el primer y tercer edificio correspondían a los dos molinos que se mantuvieron en la zona hasta mediados del siglo XX. El padrón de habitantes de 1940 pone de manifiesto que el horno había sido adquirido por el montillano Francisco Ruiz Pérez, quien instaló, además, una panadería denominada San Roque. Dicha panadería pasó a propiedad de Manuel Ruiz Pérez, quien la regenta en la actualidad.
La transformación arquitectónica de la calle se produjo en la década de 1980 como consecuencia de haberse construido varios bloques de viviendas en los solares que ocupaban los molinos existentes en la zona y haberse ensanchado el tramo de calzada que baja desde la intercesión de las calles Mata y Molinos al Llanete de Manuel López.
NOMENCLATURAS
CALLE SAN ROQUE: aunque responde a la nomenclatura oficial, son muchas las personas que la nombran aún como “El Horno San Roque”, en clara alusión al elemento arquitectónico que la ha caracterizado desde sus orígenes. Como hemos recogido, el referente documental más primitivo que acredita la existencia de un horno en este lugar se fecha en el siglo XVI, y lo nombra como Horno del Moralejo. Dicho horno fue reconstruido a finales del siglo XVII, lo que justifica que en numerosos datos fechados a principios del XVIII se le nombre como calle del Horno Nuevo:
Declaro que tengo por mí vienes raíces unas casas en esta villa, calle Molinos, donde hago mi morada que alindan con casas de Andrés del Lagar y hacen esquina a la calle del horno nuevo…[12]
La devoción al Santo protector de epidemias y pestilencias en Aguilar se consolidó en el siglo XVI tras la construcción de una pequeña ermita en el extrarradio de la población junto al Horno del Moralejo. La reconstrucción del horno y su cercanía a la ermita motivó que se le denominase como Horno San Roque. La grave epidemia que padeció la población en los años centrales del siglo XVII llevó al Cabildo de regidores a hacer voto al Señor San Roque en 1649, nombrándolo Patrón de la villa, y solemnizando su festividad con una función votiva y procesión que se celebra todos los años el 16 de Agosto.
Aledaño a este lugar se levantó, entre 1668 -1671, el convento de Carmelitas Descalzas, provocando el derribo de la ermita y la cimentación en su solar de la actual iglesia que se puso bajo la advocación de San José y San Roque. La primitiva imagen del Santo se conserva en la clausura del convento y responde a una talla de tamaño académico realizada en madera policromada y estofada, que por sus rasgos estilísticos se puede fechar en la segunda mitad del siglo XVI.
[1] APS. Libro de Visitas Pastorales 1554 -1580.
[2] FRANCO Y ARECO. J de D. Museo Genealógico…, p 19.
[3] AMA. Catastro de Ensenada – seglares, Leg. 393.
[4] Ibidem.
[5] AMA. Padrón de Habitantes 1819, Leg. 209.
[6] Ibidem. 1821, Leg. 208.
[7] Ibidem. 1826, Leg. 208.
[8] Ibidem. 1837, Leg. 213.
[9] Ibidem. 1850, Leg. 215.
[10] Ibidem. 1871, Leg, 223.
[11] AMA. Padrón de Solares y Edificios 1828, Leg. 471.
[12] AHPC. Oficio 4 Andrés Antonio de Varo Ortiz 1731, Sig. 6623.



