Según la información de la Policía Local, la última noche del año y la primera madrugada del nuevo transcurrieron sin incidentes graves, a dios gracias, por parte de los gamberros que destrozan de forma asidua en estos días el mobiliario urbano. Exceptuando las dos peleas que sucedieron en las discotecas, cosa bastante común en este tipo de celebraciones, la noche fue bastante apacible, en lo meteorológico y en lo social.
Aun así, no faltó el clásico cafre que pagó sus malos humos, y peor bebida, con la señal de STOP del cruce de la calle Oblatos y Lorenzo Mejías, en el Cerro Crespo, donde permanece tirada la señal en espera de que el Ayuntamiento la reponga en su ubicación.



