Agraviada por la indiferencia y el olvido del Ayuntamiento, en la nueva barriada del Cerro Crespo existe una calle que espera el día en el que el alcalde o algún concejal de su equipo de Gobierno, se acuerde de los deberes que tienen contraídos con ella. Es una calle de corta distancia y empinada pendiente, pero de amplia calzada, en la que viven ya numerosos vecinos.
La dejadez con que ha sido tratada, la convierte en la cenicienta de las calles del barrio, ya que sus hermanas, más amplias, largas, y llanas, cuentan desde su inauguración con pomposas nomenclaturas de ilustres aguilarenses, que les confiere personalidad propia. Ella es, desde entonces, la calle sin nombre del nuevo barrio, a pesar de que hace ya más de cuatro año que la demanda de sus primeros vecinos provocó que el Ayuntamiento la dotara también con su propio nomenclator.
En consonancia con las demás de su entorno, le fue otorgado el nombre de un preclaro hijo del pueblo, Antonio Cabello Almeda, destacado líder obrero, Socialista por más señas, quien además de ser teniente de alcalde durante el segundo periodo republicano de España, sobresalió por su entrega en defensa de las clases más desfavorecidas y pobres de la localidad, hecho que le costaría el martirio tras el golpe de estado fascista de 1936.
Calle de Antonio Cabello Almeda. Así debería de rezar en la placa, azulejo, o cualquier otro tipo de rótulo que colgase en las paredes de sus dos esquinas. Pero ante la falta del mismo, sigue siendo para sus vecinos y carteros, la calle sin nombre del Cerro. No sabemos por cuanto tiempo más. Seguro que hasta que el alcalde, Socialista por más señas, repare en que este dilatado e injustificado olvido, además de constituir un perjuicio para los moradores, comporta un agravio muy grande para la memoria del insigne Socialista que da nombre a la calle.




