Aguilar de la Frontera calle a calle (17)

Autor: Antonio Maestre Ballesteros

CALLE MORALEJO

Así se denominaba el paraje agrario circundante al camino que partía desde la Puerta Real en dirección a la Puente Don Gonzalo. Con esta vía como eje se originó, en pleno periodo Medieval, uno de los arrabales más célebres de la villa de Aguilar, el Moralejo. Abarcaba en esos siglos varias calles con nomenclaturas propias como: Coronada, Molinos, Mata, Nueva, Cerrillo, y el denominado Horno del Moralejo, que posteriormente se conoció como Horno de San Roque. En el Moralejo se comprendía también el lugar donde se levantó la ermita de Nuestra Señora de la Coronada.

La calzada del Camino de la Puente Don Gonzalo sirvió de eje para la alineación de las primeras casas que delimitaron la calle en el transcurso de los siglos XV y XVI, dando origen a la que, sin duda, ha sido la arteria urbana más importante de la población desde tan remotos tiempos. La dilatada extensión que llegó a alcanzar su trayecto provocó que se fraccionase en dos tramos distintos, Moralejo Primero y Moralejo Segundo.

Aunque en pleno siglo XVI estaba ya definido el primer tramo, aún quedaban muchos espacios o solares sin construir que se ocuparon durante la segunda mitad de dicha centuria. En esos años, y más concretamente en 1554, se continuaba delimitando solares en las tierras labriegas que lindaban con la calle.

Por la calle que se alude del horno del Moralejo a la Saladilla, la dicha obra tiene una haza que dio a censo para solares, y dividiose en veinte solares.

En el Moralejo se levantó, en una fecha que no hemos podido precisar, pero que intuimos entre finales del siglo XVI y principios del XVII, una ermita dedicada a San Roque, Santo protector de epidemias y pestilencias. Lindando con la ermita se ubicó uno de los tres portillos o puertas situadas extramuros que servían de cerramiento y control de acceso o salida de los arrabales durante los periodos de contagio. Así ocurrió, por ejemplo, en 1582, cuando se guardó dicha puerta ante el riesgo de epidemia:

Descárguensele mil trescientos y nueve maravedíes que pagó a Alonso Ruiz, alguacil, vecino de esta villa, de su salario que este concejo le da de un mes que guardó la puerta del Moralejo en tiempo de peste, mostró la licencia del Regimiento y Justicia su fecha mil quinientos ochenta y dos.

La distinción geográfica y urbana que caracterizó a la calle desde su origen justifica que se ejecutasen obras de empiedro en su calzada, conservándose ésta con continuas reparaciones. La primera pavimentación que hemos documentado se realizó en 1584:

Descárguensele más dichos jornales que pagó a Roque Sánchez, empedrador vecino de Montilla por otros dos días que vino a esta villa a concertar los empiedros de la calle Moralejo para empedrarla, mostró la libranza, su fecha cuatro de mayo de mil quinientos ochenta y cuatro.

Desde los primeros tiempos se instalaron en ella las familias más acomodadas de la localidad. Esta prerrogativa social se mantuvo durante los siglos posteriores, concentrándose en ella el mayor número de casas solariegas de toda la población. Apellidos como: Valenzuela, Chica, Toro Palma, Benavides Piedrota, Varo Carmona, Carrillo, Valle Becerra, Fernández Toro, etc., pertenecientes a las genealogías más acreditadas de la población, aparecen como vecinos de este lugar durante los años iniciales del siglo XVII. Los descendientes de éstos, más otras familias de la élite local que se avecindaron en siglos posteriores, determinaron la preeminencia económica y social de esta zona de la población.

Dicha distinción se vislumbra también en las numerosas obras que se efectuaban regularmente. En el primer tercio del siglo XVII se documentan algunas reparaciones.

En este cabildo la dicha Justicia y Regimiento acordaron que se adobe y reparen las calles del Moralejo y Calle Ancha, que son las calles principales de esta villa y de mayor trato y comercio, y de mayor paso para la gente, y tiene de presente muchos hoyos.

…. Que respecto que la experiencia ha demostrado, y al Consejo es notorio, que por el mucho paso de los carros, la dicha calle Moralejo no duran los empedrados, se haga de arrecife empedrando desde cada acera tres varas de la forma que mejor pueda estar.

En 1635 se realiza un trabajo en la calzada que resulta interesante reseñar por la ubicación geográfica que describe.

CALZADA DE LA PUERTA DEL MORALEJO

En este Cabildo acordaron que en la calzada de la salida del camino de la Puente, esta muy quebrado y tiene muy mal paso, por lo cual acordaron que la dicha calzada se adobe y repare de forma que se pueda pasar por ella echando piedra y arena.

La ejecución de esta obra coincidió con la construcción de algunos de los edificios más característicos y destacados de este lugar. Concretamente, en 1638, se fecha la casa que perteneció originariamente a la familia Valenzuela Berral, conservada en el denominado “Llanito de las Descalzas”. El origen geográfico y cronológico de esta plazoleta debemos emplazarlo en la segunda mitad del siglo XVII, y hacerlo coincidir con la fecha de construcción del convento e iglesia que mandó levantar Rodrigo de Varo y Antequera. Las obras del convento se iniciaron en 1668 y se prolongaron hasta 1671, año en el que recibió a la primera Comunidad de monjas.

La construcción del claustro y la ampliación que se hizo de la primitiva ermita de San Roque para su adecuación como iglesia conventual, conllevó la ocupación del ensanche del vial que unía las calles Moralejo y Cerrillo, alteración que motivó la demarcación de una explanada delante del convento, que pasó a denominarse popularmente como “Llanito de las Descalzas”. Con este nombre aparece citado a mediados del siglo XVIII:

…hipotecas sobre unas casas principal en la calle Moralejo y Llano de las Descalzas, linde con casas por la parte de arriba de Maria Ana de Palma y casas por la parte de debajo de don Andrés

Dávila Serrano, clérigo de menores…

Los padrones de habitantes del siglo XVII ponen de relieve la notoriedad social de un número considerable de vecinos de la calle:

Mateo Arjona del Valle
Francisco Moreno
Bartolomé Prieto
D. Jerónimo de Benavides y Piedrola. Caballero Hijodalgo. Alcalde fiel de la sisa
D. Pedro Martín de Poveda. Clérigo de menores órdenes y capellán
D. Rodrigo de Varo. Clérigo capellán, familiar del Santo Oficio, Hijodalgo
Juan Fernández del Valle. Escribano Mayor de Cabildo y Millones, Ministro del Santo Oficio, Hijodalgo
Bartolomé del Valle
Bartolomé de Soto
D. Ignacio Serrano. Presbítero y cura de la Parroquial de la villa
D. Francisco de Poveda. Doctor en medicina
Bartolomé de Carmona Varo
Pedro de Albornoz
Bartolomé de Varo Ciruela
Dª María de Saavedra, viuda de Pedro de Toro Montaña
Alonso de Toro Esteban. Regidor
Dª Elvira de Gálvez , viuda
Dª. Francisca del Valle , viuda
Dª. María del Valle, viuda
D. Antonio de Toro Palma. Hijodalgo
D. Fernando de la Chica
Fernando de Toro?
Pedro de Nadales
Dª. Juana de Saavedra, viuda de Pedro Baltanás Cabello
Licenciado D. José de Saavedra. Clérigo capellán y abogado
Antonio Carrillo del Lagar. Alférez

AMA. Padrón de Habitantes 1657. Leg, 208. Elaboración Propia

Podemos destacar de esta nómina varias personas cuya trayectoria vital dejó huella en las generaciones posteriores. Como ejemplo ilustrativo citamos a Rodrigo de Varo y Antequera, uno de los aguilarenses más destacados de la segunda mitad del siglo XVII, tanto por la labor humanitaria que realizó como por el patrocinio que ejerció sobre importantes fábricas arquitectónicas, entre las cuales destaca el convento de las Carmelitas Descalzas. Para la construcción de dicho edificio se utilizaron, entre otras, la casa que él mismo poseía junto a la ermita de San Roque:

dijo que por cuanto tiene en arrendamiento Gonzalo de Navas vecino de ella unas casas en esta villa junto a San Roque, linde con casas de Rodrigo de Varo, para vivir en ellas un año que ha de correr….

En el transcurso de los siglos XVII y XVIII se ornamentaron numerosas viviendas, con sus correspondientes fachadas, habitadas todas por familias de la aristocracia local. Además de varios hijosdalgo, en las nóminas de vecinos del último siglo citado se incluían las profesiones y cargos más relevantes de la localidad en esa época. Alcaldes mayores, diputados, regidores, escribanos, médicos, etc., eran algunos de los oficios más comunes de esos vecinos. Hasta un total de cuarenta casas conformaban la calle en ese tiempo, y en ellas habitaban, entre otras, once familias con el reconocimiento de hidalguía:

NOMBRE TITULO DE HIJOSDALGO
D. Andrés Dávila Clérigo capellán, caballero hijodalgo
Dª María Bernardina Álvarez Viuda hija de caballero hijodalgo
D. Juan del Valle Becerra Subdiácono caballero hijodalgo
D. Juan Fernando de Toro Chica Presbítero caballero hijodalgo
Dª Mariana de Toro Mendoza Hija de caballero hijodalgo
Dª Luisa de Toro Viuda de caballero hijodalgo
D. Tadeo Calvo de León Caballero hijodalgo
D. Diego Felipe Rodríguez Muriel Caballero hijodalgo
D. Antonio de Varo Varona Presbítero caballero hijodalgo
D. Luís Fernández Abango Recibido como caballero hijodalgo
D. Joseph de Aguilar Tablada Caballero hijodalgo

AMA. Padrón de Habitantes 1778. Leg, 209. Elaboración Propia

En los años centrales del siglo XVIII, tal como recoge el Catastro de Ensenada, la calle Moralejo Primero se encontraba definida en sus límites geográficos, iniciándose en su latitud Norte con la fachada de acceso al Convento de la Coronada y en la latitud Sur con la casa que hacía esquina a la calle Sardina.

Antonio López Rubio tiene una casa en la calle Moralejo Primero de esta villa, que hace esquina a la calle Sardina.

En esta acera se ubicaban los dos accesos que desde el Moralejo subían hasta el Cerro de la Silera, convergiendo ambos en la cima de dicho lugar. La existencia de estos pasos ocasionó las dos interrupciones existentes en la alineación de fachadas de la acera.

Luís de la Torre tiene una casa en la calle Moralejo Primero de esta villa, que confronta con la de Juan de Saavedra, por una parte, y por la otra hace esquina a la calleja que sube a la Silera.

El vacío existente entre las dos esquinas de la primera calleja se ocupó durante la segunda mitad del citado siglo con la construcción de un arco sobre el que se situó una capilla o retablo callejero presidido por un lienzo de la Virgen del Rosario. Este hecho dio lugar a que se denominase popularmente como “Arco del Rosario”. Así lo recoge la testamentaria del presbítero Juan de Varo:

Juan de Varo Gil, presbítero, murió el día 28 de marzo de 1818, mando por vía de legado a Doña María Josefa de Aguilar, su sobrina, las casas donde hacía su morada, con la condición que ha de tener encendida una luz todas la noches del año a Nuestra Señora del Rosario que encima del arco de ellas hay colocadas, y si por algún acontecimiento se vendiese dichas casas ha de ser con la obligación de encender la luz como va dicho, y que no se ha de incluir en el valor de dichas casas la capilla, ni se ha de hacer otro uso que el de tener colocada dicha imagen, ni tampoco las flores, manteles, láminas, cortinas, candeleros y adornos de dicha capilla

.El aludido arco se convirtió en un precedente arquitectónico que se repitió posteriormente en la misma calle y en otras como la Carrera y accesos a la Plaza de San José, y más recientemente en la escalinata de subida al Cerro Crespo. Con la llegada del siglo XIX arribaron a este lugar varias de las familias de inmigrantes que, procedentes del Norte y Levante español, se avecindaron en nuestro pueblo. Familias como los García de Leaniz, Cámara, Aparicio, Aragón, o Miró, trasladaron su residencia a Aguilar, tratándose de comerciantes de paños y labradores que llegarían a ocupar los más altos cargos del Gobierno local, además de reunir las haciendas más acaudaladas de la época.

Otros apellidos insignes que mantenían la vecindad en la calle eran: los Tíscar, Aguilar Tablada, Crespo, Toro, Valdelomar, Varo, etc., todos ellos descendientes de linajes de la elite social y económica local. Un extracto de los oficios que ejercían los vecinos en las primeras décadas del siglo corrobora su preeminencia con respecto al resto de la población:

OFICIO NÚMERO DE VECINOS
Hacendados 25
Comerciantes 4
Escribanos 5
Abogados 2
Teniente retirados 2
Jornaleros 4
Oficial de Cabildo 1
Médicos 2
Presbítero 1
Boticario y confitero 1
Albañil 1
Alimentista 1
Administrador de tabaco 1
Confitero 1
Sombrerero 1

AMA. Padrón de Habitantes 1821. Leg, 208. Elaboración Propia

Entre los vecinos de esta época se encontraban los hermanos Manuel Domingo y José Eleuterio García de Leaniz, procedentes de la Rioja. El también riojano Esteban de la Cámara, el levantino Antonio Miró, Francisco de Paula Sousa, Juan Carrera, Manuel José Aragón y Fausto López García. También eran moradores el maestro de sastre Manuel María de Castro, los médicos Francisco Domínguez y Alonso Prieto, el boticario Felipe Aguilar y Mata, los escribanos Francisco Martínez, José Sauce, José Lucena Raya, el músico Isidro Bach, el tabernero Lorenzo de los Reyes, el sombrerero Francisco Soler, el confitero Juan José de Mora, y el zapatero Ramón López Ortega.

En el transcurso de este siglo se mantuvo como práctica común los continuos arreglos y reparaciones en la calzada y acerados, justificados, en gran medida, por tratarse de la arteria principal de la población. En esta época se colocaron las grandes losas de mármol rojo y blanco adquiridas en la villa de Cabra, con que se cubrieron las aceras, permaneciendo así durante muchos años. En 1860 se numeraron las casas abarcando del 2 al 58 y del 1 al 51.

En las décadas centrales del siglo destacaba entre los vecinos José Marcelo García de Leaniz, personaje cuya implicación política le llevó a liderar el Partido Conservador, bajo cuyas siglas ostentaría la alcaldía de Aguilar. También destacó por su vinculación religiosa al protagonizar la refundación de las dos cofradías más populares de la población, como eran las de Jesús Nazareno y la Hermandad de la Caridad. En 1870 se alcanzó la cifra de doscientos cincuenta y tres moradores, personas que compartieron vecindad con ilustres paisanos como Rafael Carrillo de Albornoz y Gutiérrez de Salamanca -Marqués de Senda Blanca-, quien había vuelto a su pueblo tras una intensa carrera política y militar. Durante el último tercio del siglo XIX se ubicaban en este lugar algunas instituciones como la escuela de niñas regentada por Carmen Romero o el Cuartel de la Guardia Civil, instalado, en 1885, en uno de los grandes caserones (casa de los Valenzuela), existentes en la zona del Llanito de las Descalzas.

Precisamente este espacio geográfico determinó el centro de la calle y en él se actuó en numerosas ocasiones con obras que afectaron a su demarcación. Así ocurrió en 1865 cuando se realizó el empiedro de la zona que abarcaba el “Llanito de la monjas”. En total se empedraron seiscientas sesenta y cinco varas cuadradas de terreno con un coste de tres reales y medio la vara, ascendiendo el total del gasto a dos mil setecientos noventa y un reales.

Durante el periodo final del siglo las calles Moralejo y Arrabal protagonizaron los primeros cambios oficiales de nomenclatura que acontecieron en la población, instaurando una práctica -la de sustituir las nomenclaturas antiguas por el nombre de vecinos destacados o políticos-, que se repitió durante toda la centuria siguiente. Concretamente, en 1896, el Ayuntamiento, a propuesta del concejal Muñoz Jurado, decidió perpetuar la memoria del Ilustre aguilarense, Emilio Gutiérrez Cámara, rotulando con su nombre la calle que le vio nacer:

Acto seguido usó de la palabra el señor Muñoz Jurado y, con sentidas, expresivas y levantadas frases, enumeró que en todos los órdenes de aflicción y necesidades, así como de interés común para la localidad, vería el vecindario ha tiempo obtenido de los eminentes hijos de nuestro suelo patrio, Eximo. Sr. Don Emilio Gutiérrez Cámara, General de Brigada y actual Secretario del Consejo Supremo de Guerra y Marina…….Y como ante la consideración y arraigo de tales sentimientos en la opinión pública local, no entendía en poder traducir en manifestaciones de mayor gratitud ostensible, y de perpetuidad, que dedicando a la memoria de tan relevantes patricios las calles de nacimiento…….

Con la nueva nomenclatura nos adentramos en el siglo XX, periodo en el que, de forma continuada, se sucedieron las reparaciones en la calzada de la calle y el Llanito de las Descalzas, realizándose en este último un pequeño jardín durante el mandato del alcalde Vicente Romero. A la iniciativa de este alcalde se debe también una de las construcciones más destacadas que se realizaron durante las primeras décadas del siglo en la calle, como fue la construcción de su vivienda particular, diseñada por el afamado arquitecto de estilo Regionalista, José Espiau Muñoz, discípulo de Aníbal González, uno de los artífices más destacados de la arquitectura regionalista andaluza, autor del diseño de la Plaza de España de Sevilla. En 1922 se documenta una nueva obra que incidió en la ornamentación del conjunto de la calle como fue la construcción del segundo arco por el que se accede a la calle Silera.

Se dio cuenta del expediente que se instruye a instancia de don Luís Jiménez Clavería, referente a la construcción de un arco entre la casa nº 24 de la calle Emilio Gutiérrez, propiedad de su esposa, y la del número 22, en dicha calle, de doña Carmen de la Cámara Carrillo, y vista la conformidad de esta Señora y del informe del Perito Municipal se acordó acceder a lo solicitado.

Es fácil deducir que a tenor de la privilegiada situación geográfica de la calle -considerada como eje del casco urbano-, en ella acontecieran gran parte de las actividades sociales, culturales, religiosas, etc., que se desarrollaron durante el citado siglo. También fue escenario de actos públicos, manifestaciones, mítines, etc., que se celebraron, sobre todo, en periodos de gran convulsión social como los de la Segunda República y Guerra Civil. En el transcurso de esos años permanecía instalado en ella el Cuartel de la Benemérita, ubicado desde 1919 en la que fue casa solariega del Marqués de Senda Blanca, marcada con el número 3.

Durante el primer tercio del siglo XX mantuvo el estatus social que le otorgaba el contar entre sus vecinos con algunas de las familias más acaudaladas de la población, sobreviviendo los apellidos de la aristocracia local que poseían las casas señoriales que se levantaron en el transcurso de los siglos XVII, al XX en este lugar. El padrón de edificios y solares de 1928 refleja la propiedad de dichas casas:

NÚMERO DE LA CASA PROPIETARIO
Nº 1 Estrella Ladrón de Guevara
Nº 3 Juan López Zurera
Nº 5 Engracia Heredia Crespo
Nº 7 Agustín Aguilar Tablada Vidal
Nº 9 José Carrillo Carmona
Nº 11 Mª Jesús García de Leaniz
Nº 13 Manuel Aragón Calvo
Nº 15 Carlos Carrillo Tíscar
Nº 17 Mª Aparicio Tíscar
Nº 19 Mercedes Aguilar Tablada
Nº 21 Manuel Aragón Calvo
Nº 23 Juan Urbano Valverde
Nº 25 El mismo
Nº 27 Concepción Lucena de la Cámara
Nº 29 Vicente Romero García de Leaniz
Nº 31 Religiosas Carmelitas Descalzas
Nº 31 La Iglesia
Nº 33 José G. García de la Cámara Carrillo
Nº 35 Olegario Pérez Caballero
Nº 37 Francisco Javier Maldonado
Nº 39 Mª Aparicio Tíscar
Nº 2 Herminia Jurado García
Nº 4 Francisco Alguacil López
Nº 6 Carmen García Mora
Nº 8 Juan Burgos Luque
Nº 10 Juan Manuel Serrano Luna
Nº 12 El mismo
Nº 14 Blas Casado del Río
Nº 16 Carmen Romero Cañadillas
Nº 18 Emilio Berlanga Gamuza
Nº 20 Rodolfo Montis Domínguez
Nº 22 Carmen Calvo-Rubio Cámara
Nº 22 Carmen Cámara Carrillo
Nº 24 Asunción Calvo Rubio Cámara
Nº 26 Juan Burgos Luque
Nº 28 Vª de Manuel Aragón
Nº 30 Carmen Cámara Carrillo
Nº 32 Mercedes Aguilar Tablada
Nº 34 José Salas Bujalance
Nº 36 Carmen Jordán Vázquez
Nº 38 Mª Jesús García de Leaniz
Nº 40 José Maldonado Arrebola
Nº 42 Herederos de José Tíscar
Nº 44 Teresa Medrano Cabezas
Nº 46 Joaquín Postigo Leiva
Nº 48 Diego Casado Raya
Nº 50 Javier Zurera Varo
Nº 52 Miguel Jiménez Martínez
Nº 54 Mª Jesús García de Leaniz
Nº 56 Herederos de Manuel Paniagua Melero

AMA. Padrón de Solares y Edificios 1927. Leg. 471. Elaboración Propia

Varios de estos edificios y propietarios contaron con actividad comercial, factor que amplió la hegemonía social de la calle sobre el resto del casco urbano. Durante la primera mitad del siglo aparecen registradas las siguientes actividades lucrativas o industriales:

NÚMERO CASA PROPIETARIO COMERCIO
Nº 50 Gabriel Zurera Varo Cereales al por mayor
Francisco Casado López Ferretería
Nº 20 Rafael Montis Droguería
Nº 39 Diego Casado Raya Droguería y Mercería
Nº 22 Luís Arrebola Maldonado Mercería
Nº 26 Francisco Luque Jurado Jamones y embutidos
Nº 10 Juan M. Serrano Luna Café de 30 céntimos
Joaquín Postigo Leiva Calzado hecho en obrador
Nº 4 Francisco Alguacil López Farmacia
Nº 18 R. Ángel Aguilar Tablada Abogado
Nº 7 Enrique Aguilar Tablada Abogado
Nº 37 F. Maldonado Maldonado Procurador
Nº 37 José Aparicio de Arcos Procurador
Nº 36 José Salas Bujalance Horno de pan y tienda
Nº 8 Francisco León Serrano Sastre
Nº 15 Carlos Carrillo Tíscar 2 prensa hidráulica motor
Nº 50 Gabriel Zurera Varo 1 prensa hidráulica a mano
Nº 10 Juan M. Serrano Luna Confitero

AMA. Padrón de Contribución Industrial 1916 -1933. Leg. 483. Elaboración Propia

La importancia urbana del lugar incidió para que en el Llanito del las Descalzas se instalase, por la primera Gestora franquista, el monolito dedicado a los Caídos por la Patria, consistente en una monumental Cruz de mampostería que aún se conserva, y la correspondiente lápida con los nombres de las personas fallecidas en el bando de los sublevados. En esta época aconteció un nuevo cambio de nomenclatura al sustituirse el nombre de Emilio Gutiérrez Cámara -que habían respetado incluso los alcaldes republicanos-, por el de José Antonio Primo de Rivera, que ostentó desde el 16 de julio de 1938.

Coincidiendo con el inicio de la dictadura franquista fue sometida a diversas obras que mejoraron su calzada y alumbrado, justificadas por su relevancia urbana al considerarse como paseo o bulevar de la población:

A continuación se da lectura a una moción de la alcaldía en la que después de distintas consideraciones, propone reformar el alumbrado público de la calle José Antonio, tramo comprendido desde el Paseo del Marqués de Senda Blanca a la calle del Generalísimo Franco, toda vez que se ha convertido en paseo público por el vecindario, durante las primeras horas de la noche.

En la década de 1950 se realizó la actual calzada de adoquines, siendo la primera vía urbana que exhibió este tipo de firme, empleado, posteriormente, para pavimentar al resto del callejero. Al igual que ocurrió en siglos anteriores, durante la primera mitad del siglo XX acogió a la mayoría de las personas que ocuparon la alcaldía de Aguilar, entre ellos: Carlos Carrillo Tíscar; José Carrillo Carmona, Rafael Aparicio de Arcos, Francisco Sanpedro, Francisco Luque Jurado, Agustín Aguilar Tablada, Agustín Aranda Romero, Eloy Lucena, y Vicente Alberto Romero Portocarrero.

A la muerte del general Rafael Carrillo de Albornoz -descendiente del primer Marqués de Senda Blanca-, dejó dispuesto en su testamento, fechada el 14 de marzo de 1958, la creación de la Fundación Jesús Nazareno y Virgen de los Dolores, con el fin de instituir unas escuelas de obreros para su formación profesional. Esta iniciativa se materializó en 1963 con la llegada a Aguilar de varios miembros de la Orden de los Oblatos de María Inmaculada, quienes pusieron en marcha el Colegio Jesús Nazareno en la casa del Marqués, situada en el número 19 de la calle, colegio que actualmente regentan las Hijas de Cristo Rey.

Durante la década de 1970 se inició un proceso especulativo que afectó negativamente a la conservación del patrimonio arquitectónico que atesoraba un número considerable de las casas de la calle, muchas de las cuales desaparecieron, utilizándose sus solares para levantar bloques de pisos. Esta inercia destructiva conllevó la desaparición de inmuebles como la casa del primer Marqués de Senda Blanca, que acogió el Cuartel de la Guardia Civil durante varias décadas; la casa del linaje de los Valle Chaparro; o la denominada popularmente “del Balcón Largo”.

Recién estrenada la Democracia y coincidiendo con la llegada de la primera Corporación elegida por sufragio universal, en mayo de 1979, se acordó rotularla nuevamente con su ancestral nombre de calle Moralejo, manteniendo la condición de centro urbano, corroborado con la ubicación en la misma de la mayoría de las sucursales bancarias de la localidad.

DATOS NOMENCLATURAS

CALLE MORALEJO: contamos con varios supuestos que justificarían el origen de esta nomenclatura: el primero la relaciona con el nombre de un tal “Alejo” y se fundamenta en la probabilidad de que una persona con dicho nombre o apellido fuese propietario del predio rústico existente en este lugar, y que en él existiese una huerta de moreras o moral, y por contracción gramatical acabase denominándose popularmente como el moral de Alejo o Moralejo.

Esta hipótesis vincula el nombre de Moralejo con la presencia en estos terrenos del árbol de la morera -introducido en España a partir del siglo XV, proliferando en siglos posteriores a raíz de la importancia que adquirió la producción de seda. Plantaciones de moreras aún persistían en el término agrario de Aguilar a mediados del siglo XVIII, tal como registra el interrogatorio del Catastro de Ensenada, en el que se contabilizan numerosos ejemplares de estos árboles – algunos conservados desde siglos anteriores-, en lugares como los corrales de la calle Moralejo que daban al Cerro de la Silera.

Cada fanega de tierra de Moreda o Moral, sin distinción a los que se hallan en tierras de secano de sementera o de regadío de hortalizas y demás legumbres que se compone de cien árboles, le regulan y consideran cien haldas de hoja de ocho arrobas cada una.

Las huertas o parcelas ocupadas por dichos árboles, cuyas hojas suministraban el alimento a los gusanos de seda, se denominaban Morales. Si a esto unimos la relativa lejanía del emplazamiento de la calle con respecto al recinto del Castillo, podemos deducir, como segunda hipótesis, que la nomenclatura de calle Moralejo se hubiese derivado de una deformación oral al citar la lejanía del lugar donde se encontraban los morales (huerta de árboles de la morera o moral), utilizándose como nominativo para designar a todo el paraje con el nombre de “Moral o Morales-lejos”, que acabaría pronunciándose como Moralejos o Moralejo

CALLE EMILIO GUTIÉRREZ CÁMARA: eminente militar nacido en Aguilar a mediados del siglo XIX, hijo del también militar y hacendado Juan Gutiérrez Pretel y de doña Manuela de la Cámara, vecinos de la calle Carrera número 45. Emilio Gutiérrez nació en la calle Moralejo por haber trasladado sus padres la residencia a esta calle poco tiempo antes de su alumbramiento. Distinguido en su carrera militar con el nombramiento de general de brigada, ostentó el cargo de Secretario del Consejo Supremo de Guerra y Marina en los últimos años del siglo XIX.

CALLE JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA: político español nacido en Madrid en 1903 y fusilado en Alicante en 1936. Fue hijo del general Miguel Primo de Rivera. Fundó en 1933 el Partido Falange Española, defensor de la ideología que él mismo denominó como nacionalsindicalista, caracterizada por la defensa de la tradición, un nacionalismo idealista y un pensamiento antiliberal y antimarxista. Él y su partido se convirtieron en uno de los apoyos con que contó la sublevación militar del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista. 

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