Antonio Maestre Ballesteros
En plena Cuaresma y cuando se acercán ya los días grandes de la Seman Santa de Aguilar, continuamos la sección de Hechos y Personajes en la Historia de Aguilar, con la figura del que, sin duda, es el escultor-imaginero que mayor obras ha realizado para nuestro pueblo, y a la vez, el que cuenta con un mayor número de imagenes procesionado en la Semana Santa aguilarense.
De origen Valenciano, se conocen pocos datos biográficos del personaje, a pesar de haber sido uno de los escultores más destacados de la Comunidad levantina durante la primera mitad del siglo XX, regentando uno de los tallares de mayor producción artística de ese periodo, contando con obras repartidas por toda la geografía nacional y varios paises Latinoamericanos.
Su nombre, José Romero Tena, está vinculado a la historia de la imagnineria y escultura religiosa de la primera mitad del siglo XX en el Levante español, donde se ha conservado la mayoría de sus trabajos artísticos, aunque otros muchos fueron destruidos durante la Guerra Civil, hecho que puede haber originado que su figura histórica esté relegada a un segundo plano con respecto a otros artistas valencianos contemporáneos, como fue el célebre Mariano Benlliure.
José Romero Tena nació en Valencia el 8 de junio de 1871, y murió en esta ciudad en el año 1958. Nada se conoce de su trayectoria académica, si es que la tuvo, o por el contrario aprendio el oficio en un taller de los maestros que le precedieron. Consideramos que por la diversidad de trabajos que realizó: escultura, talla, dorado, carpintería, pintura, etc, debió contar con formación reglada. Tampoco conocemos cómo, ni cuando, inició sus primeros trabajos. Sí está probado que contó con un importante taller en la calle Alboralla 29 de Valencia, y que en ese taller trabajó posteriormente un hijo suyo.
Atendiendo a la información que se desprende de algunas patentes del taller, se conoce que fue ayudante de la Escuela Oficial de Artes e Industria de Valencia, y fue premiado por la Real Academia de Bellas Artes San Carlos de la capital valenciana.
Eceptuando Aguilar de la Frontera, no se conoce por ahora otras obras de este imaginero en ciudades y pueblos de Andalucía. Su vinculación con Aguilar tendría como referente al sacerdote local, Antonio Galisteo Jiménez, quien se convirtió en el valedor para que cofradías y personas particulares contratasen trabajos con este artista, convirtiendose el propio sacerdote en un fiel cliente. Nada se conoce de cómo se conocieron y que vincualción personal pudieron tener ambos personajes, que debió estar muy afianzada ya que se mantuvo durante medio siglo, tiempo en el trasncurso del cual se produjo el encargo de la cuantiosa producción de imágenes que vinieron a Aguilar desde dicho taller.
Hasta ahora se han datado 10 imágenes, además de otros trabajos, realizados por José Romero Tena para Aguilar, y con toda probabilidad la investigación permitirá ampliar dicha nómina con nuevas incorporaciones en la medida que se vallan acreditando la autoria de imágenes que se conservan en templos y casas particulares de Aguilar.
Por los datos que conocemos, está documentando que ya en el año 1898, cuando el escultor contaba sólo con 27 años de edad, realizó las primeras imagenes para Aguilar encargadas por el cura Galisteo, tratándose de un San Antonio de Padua, que puede corresponder al que hoy se encuentra ubicado en la hornacina superior del retablo de San José en la Parrqouia del Soterraño, o el que se conserva en una casa particular de la calle Altozano. Estos encargos los realizó y estuvieron motivados por la Orden Tercera Franciscana de Aguilar, de la que durante mucho tiempo Antonio Galisteo fue Comisario en la iglesia del Hospital. Ambas imágenes son de tamaño academico, lo mismo que un San Francisco, de Romero Tena, que estuvo en la capilla particular del sacerdote y actualmente se conserva por un descendiente en Córdoba.
Parece ser que la primera Imagen de penitencia que realiza Romero Tena para Aguilar puede corresponder a la actual Virgen de la Piedad, que debió de realizarse en torno al año 1900, solo como icono mariano, y al no ser del agrado de la cofradía de los Dolores para la que se relizó, pasó a la propiedad particular y oratorio del citado cura, tras ser adaptada por el propio Romero Tena como Virgen de las Angustias, incorporándole el Cristo yacente. Como es conocido, ésta imagen fue donada por un descendiente del cura Galisteo, Antonio Pérez Jiménez, en el año 1993, a la cofradía del Cristo de la Salud, recibiendo desde entonces la advocación de Virgen de la Piedad.
Para sustituir a la primera Imagen, que no gustó a los miembros de la nueva cofradía de los Dolores, Romero Tena realizó por encargo del Cura Galisteo, y sufragada por el matrimonio de Francisco Solano García y Concepción Varo Pérez, la actual Virgen de los Dolores que procesionó por pimera vez en al Semana Santa del año 1903.
No sabamos si pudo darse alguna relación entre el hecho de que en 1898 llegasen a nuestro pueblo las Hermanitas de los Ancianos Desamparados para regentar el Asilo de la calle Ancha, procedentes de Valencia donde la Orden fue fundada por Santa Teresa de Jornet en 1873, y el hecho de que se contratasen tantas obras al taller de Romero Tena. Precisamente la llegada de estas monjas procovó que se encargase a dicho escultor una imagen de la Virgen de los Desamparados para la iglesia del Llano de la Cruz. La Imagen fue costeada por Doña Socorro Núñez de Padro, y llegó a Aguilar entre los años 1908 a 1915. Esta imagen es la actual Titular mariana de la cofradía del Martes Santo.
De Romero Tena es también la actual Virgen de la Esperanza, imagen que pudo llagar a Aguilar en el primer tercio del siglo XX, ya que, con la advocación de Nuestra Señora del Desamparo, procesionó junto al Cristo del Perdón en la Semana Santa de 1944, y posteriormente lo hizo en la década de 1960 tras el paso del Caído en la noche del Miercoles Santo. Desde 1986 recibe culto en la ermita de la Candalaria y es Titular de la cofradía de penitencia de esta ermita.


La documentación conservada referente a la Orden Tercera Franciscana de Aguilar acredita que Romero Tena retauró la Imagen del San Francisco Titular de la Orden, venerado en la iglesia del Hospital, y que, en el año 1930, el cura Galisteo había recibido del escultor un crucificado de tamaño natural que pasó a ser propiedad de la Orden franciscana con la Advocación de Cristo del Perdón. Esta imagen procesionó algunos años en la década de 1940, y tras permanecer algún tiempo en la Iglesia del Hospital se trasladó definitivamente a la Parroquia del Soterraño donde recibe culto junto al altar de la Virgen de los Dolores.
De la investigación realizada conocemos que han perdurado imágenes de pasión y gloria en varios pueblos de Valencia, normalmente una obra por pueblo, por lo que podemos aseverar, sin género de dudas, que es Aguilar de la Frontera el mayor exponente de la obra realizada por este escultor-imaginero, contado con la peculiaridad de tener imágenes de gloria y penitencia, cuya cronología abarca casi todo el periodo de trabajo activo de dicho taller y escultor.






