Al otro lado del tiempo

 Autor: Rafael Espino Navarro 

Con la mirada retrospectiva, que nos dan los años transcurridos, y el saber que nunca del todo encontraremos la manera de consolar completamente a alguien a quien la muerte le arrebató lo que más quería, sin ser consciente de hasta que punto aquello llegaría a ser doloroso, hoy, hemos sido de nuevo testigos mudos de otra reparación a quienes han pagado ya casi todos los plazos del dolor. 

Ayer, entre música de Sebastían Bach, poemas de Lorca y rosas rojas, la familia de Juan María Moreno Díaz a/ “Cachas”, pudo por fín dar digna sepultura a sus restos mortales junto a los de su viuda Ana Laguna Carmona, en el cementerio de San Rafael, en Córdoba. 

Gracias a la misteriosa alquimia de la técnica, Juan María, ha podido ser identificado genéticamente a través del ADN, después de un largo y complicado proceso de exhumación llevado a cabo por AREMEHISA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera) (Córdoba), para ser entregado a la familia.

Su cuerpo fue arrojado a la fosa número 19 del cementerio municipal de Aguilar de la frontera, el día 16 de agosto de 1936, junto a otras 17 personas más, entre ellas dos mujeres (una de ellas embarazada de cinco meses). Compartió durante más de 74 años la tierra que les sepulto, con personas de su localidad natal Montemayor (Córdoba), así como de Fernán Núñez y Aguilar de la Frontera.

Hoy es otro de esos grandes días en los que nuestra conciencia y nuestra memoria se muestran satisfechos y eso nos hace mirar de otra forma el mundo que nos rodea. Hoy es otro de esos días esperados durante muchos años, en el que otras personas han podido ir al encuentro dela ausencia de su padre, … de su abuelo , “desaparecido”. 

Junto al ramo de rosas rojas, un nombre … JUAN MARÍA MORENO DÍAZ, que nadía podrá jamás borrarlo ya, para eliminarlo, para matarlo del todo. 

Juan María, descansa en paz.

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