El primer pleno de la nueva corporación municipal de Aguilar nos ha ilustrado sobre la serenidad y placidez que otorga a un alcalde el contar con una mayoría absoluta que le permita hacer y deshacer sin tener que supeditar su voluntad a ningún otro grupo político. El rostro de Francisco Juan era el pasado miércoles el espejo del alma de un alcalde envanecido “legítimamente” por un resultado electoral que le otorga todo el poder para gobernar a su voluntad.
Una relajación anímica que le permitió, incluso, desmontar con sorprendente convicción las falsedades vertidas por el portavoz de UPOA en su argumentario sobre el sueldo del alcalde y demás liberados. Tiró el regidor de sarcasmo para evidenciar las contradicciones en la que cayó Antonio Zurera en su demagógica intervención.
Posiblemente la pasada sesión plenaria ha sido de las más satisfactorias que ha presidido Francisco Juan Martín como alcalde. Muy distinta de aquellas, convulsas, que vivió cuando el PSOE en minoría tuvo que negociar con los grupos de la Oposición el número de liberados y asignaciones económicas. Esas son las ventajas de una mayoría absoluta.
En esta ocasión ha incrementado el número de concejales liberados, dos más a tiempo parcial, como diría un castizo, sin despeinarse. Arranca la legislatura municipal pues, con un Pleno que apenas ha durado 30 minutos, y en el que se ha dejado constancia de que, una mayoría absoluta, permite lanzar incluso cantos de sirena de consensos metafísicos para quien tiene el rábano agarrado por las hojas con 9 de los 17 concejales que conforman el hemiciclo municipal.
Antonio Maestre Ballesteros



