Hace unos días,con motivo de la cercana celebración de Todos los Santos, visité el cementerio de Aguilar, costumbre que no prodigo pero que, una vez metido en faena, reconozco sentir una sensación de familiaridad, de apego, de reconfortante cercanía, debido a los lazos familiares y de amistad o simplemente por haber compartido un tiempo y un espacio con mucbos de los difuntos que allí yacen. Síntoma de contar ya una edad considerable.
El cementerio, recinto que se repite en cada lugar, da fe silenciosa de muchos de los rasgos que definen y diferencian a una localidad concreta. Quien haya tenido ocasión de visitar otros cementerios habrá reparado que, además del paisaje o la disposición del mismo hay un detalle que rápidamente te hace sentir que estás fuera de lugar: la insistencia de unos apellidos que, inscritos en lápidas, refieren a la persona cuyas restos están allí depositados.
Los movimientos migratorios dejan varios registros, uno de ellos los apellidos. Dependiendo de esos movimientos, los apellidos se van distribuyendo de forma desigual por los distintos territorios de manera que a partir de la presencia de tal o cual en determinado lugar se podría seguir el rastro de una migración.
En Aguilar hay algunos apellidos que al foráneo llaman la atención ya que fuera de aquí son extraños o no se conocen. Entre ellos, Zurera, quizá el que siendo tan frecuente en nuestro pueblo es raro encontrar fuera, al punto de que a poco que se indague resulta que la persona que lo ostenta es de Aguilar o lo son alguno de sus antepasados. Igualmente frecuentes pero no tan exclusivos, son Varo, Lucena, Luque, Poyato, Aguiar, Aguilar, Aguilera, Albalá, Palma, Bogas, Cañadillas, Llamas, Cosano, Toscano, Sicilia (estos tres nos remiten a un origen italiano) Cecilia, Bérchez o Moriana. Referentes a lugares de origen son claramente mayoritarios los procedentes de la región castellano-leonesa, como igualmente ocurre en toda Andalucía occidental: León, Ponferrada, Toro, Zamora, Salamanca, Peñafiel, Ávila, Avilés, Algunos levantinos: Pericet, Alsuvidet, Albás. Otros, ciertamente escasos, como Yago, Josende, Casaucao, Lastre o Poley (este último, igual que uno de los antiguos nombres de Aguilar, resulta más conocido en zonas de Sevilla o Cádiz).
Por supuesto, la gran mayoría de los apellidos son los habituales por toda España. La originalidad radica en que en medio de los López, Pérez, García, Martínez, etc, lo que vendría a ser el excipiente, se hacen notar esos otros (y algunos más que habré olvidado) que, en definitiva, son los que te hacen sentir que estás en Aguilar, en su cementerio.(Que visitemos durante muchos años)




