“… en estas bodegas se crían los mejores vinos de los pagos aguilarenses.”
Ahora que Aguilar de la Frontera, ya ha promocionado sus vinos y su cultura vinícola, en una edición de SEMAVIN que termina, es de ley dejar una nueva muestra del esplendor y la fama que en otra época alcanzaron los caldos de esta hermosa tierra en toda España y en el resto del mundo.
La Bodega de San José, propiedad del acaudalado agricultor y diputado provincial D. Manuel Aragón y Calvo León, representó otro ejemplo más de la importancia que el cultivo de los buenos vinos represento en Aguilar de la Frontera en el primer tercio del pasado siglo.
Su propietario Manuel Aragón y Calvo de León, fue catalogado como el agricultor más importante de toda Andalucía en el año 1924. A pesar de mantener negocios ganaderos y de venta de cereales, los aceites finos elaborados en la almazara de su propiedad en su finca de “Zamacón”, alcanzaron gran importancia nacional e internacional. Pero sin duda alguna la elaboración de sus prestigiosos vinos de Moriles en su Bodega “San José” catapultaron durante décadas la fama de estas bodegas alcanzando altisímas cotas de calidad en muchos paises del mundo dando a conocer los excelentes caldos de los pagos aguilarenses .
Manuel Aragón y Calvo de León era propietario de la finca de “Zamacón, en Aguilar de la Frontera, finca que antaño perteneció al procer sevillado D. Diego Benjumea. La finca de “Zamacón contaba con más de 50.000 olivos, además de una explotación agrícola ejemplar y una extensión grandiosa. Prueba de ello era que la finca límitaba con cuatro términos municipales Aguilar de la Frontera, Santaella, Montalbán y la Rambla. En la misma finca poseía una almazara de aceite, de las muchas de las que en aquellos años existían fuera de la población. Un ejemplo de ello eran las existentes también en el Cortijo Heredia,Los Pechos, Molino Viejo, Llanos de Luna, Los Barranquillos, Sotillo del Valle, El Monje o el Cortijo del Río.
En la Bodega “San José”, se criaba unos de los mejores vinos de los pagos de este pueblo bajo la supervisión del “catador” de la bodega el señor Manuel Almeda Leiva. Servidos en dos formatos, se embotellaban en cajas de 12 botellas y en cajas de 24 medias, que se transportaban a otras localidades y ciudades fuera de Aguilar en wagones del ferrocarril.
Tres marcas de Moriles fino, se embotellaban en esta Bodega. El fino M.A a 30 pesetas la caja de 12 botellas y 35 pesetas la de 24 medias. El fino Herradura a 40 pesetas la caja de 12 botellas y a 45 la caja de 24 medias botellas y el fino Manolito, al mismo precio que el de Herradura.
Además de los embotellados, la Bodega “San José” vendía otros diez tipos de vinos a granel sin embotellar en garrafas de una arroba. El Moriles número 1 a 20 pesetas la arroba, el número,2 a 20 pesetas la arroba, el número 3 a 25 pesetas la arroba, el número 4 a 30 pesetas la arroba , el número 5 a 35 pesetas la arroba, el número 6 a 40 pesetas la arroba, el número 7 a 45 pesetas la arroba, el número 8 a 50 pesetas la arroba, el número 9 a 55 pesetas la arroba y el número 10 a 60 pesetas la arroba. Contaba también con varios tipos más de vino Moriles de calidad superior cuyos precios oscilaban desde las 80 a las 100 pesetas la arroba.
Los vinagres producidos en tres calidades se vendían también a granel. El clase corriente a 5 pesetas la arroba, el clase extra a 6 pesetas la arroba y el clase superior de yema a 7 pesetas la arroba.
Los vinos finos de Moriles de las Bodegas “San José” de Manuel Aragón y Calvo de León, unidos a los vinos de Moriles de las Bodegas Benavides Burgos y los finos Moriles “Criado” del cosechero de vinos aguilarense José Criado Pino, solo son una pequeña muestra de la importancia que nuestros caldos alcanzaron gracias al impulso y al trabajo de las Bodegas existentes en Aguilar de la Frontera, llegando a ocupar puestos muy importantes en los mercados nacionales e internacionales, que sin duda alguna merecieron.




